
Descubre el estado de "flow": ese momento mágico en que todo fluye, como dicen los chavos
¿Recuerdas la última vez que perdiste la noción del tiempo haciendo algo que amabas? Descubre cómo recuperar ese estado de flow que te conecta con la pasión, la creatividad y las ganas de vivir intensamente, sin importar la edad.
¿Recuerdas esa sensación de estar tan metido en algo que el tiempo se te va volando? Como cuando de jóvenes nos perdíamos en una canción de Amanda Miguel, en una partida de fucho, o incluso en la cocina preparando el invento culinario del siglo. Ese momento en que todo se alinea y, sin darte cuenta, estás fluyendo.
Ese estado, conocido como flow, es como entrar en una zona mágica: la mente se enfoca, las distracciones se desvanecen y la creatividad se dispara. Y lo mejor de todo: no es exclusivo de los jóvenes ni de los genios. Está al alcance de quien se atreve a seguir aprendiendo, practicando y dejándose llevar.
¿Qué tiene que ver el jazz con tu cerebro?
Un estudio reciente de la Universidad de Drexel, en Estados Unidos, analizó a músicos de jazz mientras improvisaban. ¿El hallazgo? Los más experimentados entraban en flow con mayor facilidad. Su cerebro se relajaba, soltaba el control y confiaba en lo aprendido.
Como cuando ya sabes preparar un mole sin ver la receta. O como cuando bailas sin pensar en los pasos, sólo sientes la música.
La enseñanza es clara: la práctica abre el camino a disfrutar lo que hacemos profundamente. Cuanto más dominas algo, más libre eres de soltar el control y dejar que la magia ocurra.
El flow no es suerte, se cultiva
Muchos creen que esos momentos de inspiración llegan solos. Pero la verdad es que se trabajan. Se preparan. Como cuando riegas las plantas esperando sus flores.
El investigador John Kounios lo explica así:
“Si quieres fluir, practica. Luego suelta.”
Y no se trata solo de sentirte bien. Estudios recientes en Frontiers in Psychology encontraron que personas que experimentan flow seguido —ya sea corriendo, tocando un instrumento o escribiendo— tienen mejor concentración, son más resilientes y se sienten más satisfechas con su vida.
Es una forma de mantenernos jóvenes por dentro.
¿Y cómo invito más flow a mi vida?
Aquí te van 7 formas para reconectar con esa chispa creativa que siempre ha vivido en ti:
1. Repite, repite, repite. Como nos enseñaban en la escuela: la práctica hace al maestro. Entre más familiar seas con algo, más fácil será fluir.
2. Bájale al juicio. No todo tiene que salir perfecto. Explora con curiosidad, como cuando abriste tu primer cuenta de Facebook o aprendiste a usar WhatsApp.
3. Desafíate un poquito. Ni tan fácil que aburras, ni tan difícil que frustres. Encuentra ese punto medio.
4. Limpia tu espacio. Un rincón ordenado (como cuando tu mamá decía: “una casa limpia, lleva a una mente clara”) ayuda más de lo que crees.
5. Ten claro tú “para qué”. ¿Por qué haces lo que haces? Conecta con ese motivo y deja que te guíe.
6. Escucha las señales. Si algo no está fluyendo, ajusta. Como cuando corriges una receta sobre la marcha.
7. Suelta. No intentes controlar todo. Respira y deja que el momento se revele.
La vida aún tiene mucho por sorprenderte
No importa si ya acumulaste muchas experiencias en la vida. Tu mente sigue siendo fértil para crear, sentir, disfrutar. Ya sea que tomes un pincel, agarres un libro, bailes con tu pareja o te animes a probar algo nuevo… recuerda que lo mejor no siempre está en el pasado, también hay nuevas cosas en el futuro.
El flow es reconectar contigo, es vivir con intensidad.
¿Cómo anda tu flow? ¿Te hizo pensar este artículo? Compártela con alguien que también quiera volver a fluir con la vida.
¿Te gustó el artículo?





