
Cómo Recovery está revolucionando la fisioterapia para adultos mayores de 50 años
En Recovery, la fisioterapia multidisciplinaria para mayores de 50 se basa en evaluaciones funcionales que identifican riesgos y diseñan planes de ejercicio para evitar fracturas, lumbalgias y problemas articulares, con resultados medibles en la calidad de vida.
En México, la pirámide poblacional está dando un giro histórico: cada año aumenta el número de personas mayores de 50 años y, con ello, la urgencia de repensar cómo queremos envejecer. En este contexto, la fisioterapia se presenta como un tratamiento para lesiones, pero también como una herramienta preventiva y de acompañamiento que puede marcar la diferencia entre una vejez dependiente y una vida activa y autónoma.
En Recovery, centro especializado de rehabilitación y medicina del deporte de México, esta visión se vive todos los días. Isis Martínez Martín, gerente clínico, empezó en la clínica como profesional de campo y ha visto cómo la disciplina ha evolucionado: “Antes la fisioterapia entraba en escena cuando había una lesión, un accidente o una enfermedad. Hoy también trabajamos en prevención: evaluamos fuerza, movilidad, balance y salud articular para diseñar planes personalizados que eviten problemas futuros”, explica.
Este cambio de enfoque ha permitido que personas activas, incluso mayores de 50 años, busquen la fisioterapia no porque estén lesionadas, sino para mejorar su rendimiento físico y su calidad de vida. Un corredor que quiere prepararse para un maratón, una mujer que busca fortalecer sus articulaciones para evitar una prótesis o un adulto que quiere seguir viajando y cargando a sus nietos sin dolor son ejemplos de perfiles que hoy atienden.
Conexión con la salud mental
En Recovery, la fisioterapia se entiende bajo un modelo biopsicosocial. Además de recuperar movilidad, se trata de intervenir en el bienestar emocional y social del paciente. Isis Martínez lo explica así: “El ejercicio es clave para modular la depresión y la ansiedad, problemas cada vez más presentes por el ritmo de vida. Aplicamos técnicas de relajación para reducir niveles de cortisol y enseñamos al paciente a entender y manejar el dolor, desde mejorar su descanso hasta disminuir su estrés”.
Este enfoque ha sido particularmente valioso para adultos mayores de 50 años que, además de cuidar su cuerpo, buscan herramientas para enfrentar los cambios físicos y emocionales que llegan con la edad.
Además, el equipo de Recovery trabaja con metodologías basadas en evidencia y planes que se revalúan constantemente para medir avances. La recuperación no se deja al azar: cada objetivo está vinculado a una meta funcional concreta, ya sea volver a caminar largas distancias, retomar el gimnasio o simplemente subir escaleras sin dolor.
Envejecimiento activo, un reto de salud pública
Isis Martínez Martín advierte que el país no está preparado para el rápido envejecimiento de su población: “La masa muscular y la fuerza empiezan a disminuir desde los 30 años. Si no hacemos entrenamiento de fuerza y balance, el riesgo de caídas y fracturas aumenta, y en personas con osteoporosis una caída puede significar una cirugía mayor”.
Por eso, en Recovery se trabaja con planes de ejercicio preventivo para desacelerar el deterioro físico, mejorar el sueño, mantener la independencia en actividades diarias y prolongar la autonomía. La diferencia entre un adulto sedentario y uno que sigue un programa estructurado es enorme: el segundo llega a la vejez con mejor rendimiento físico, menor dolor y más energía.
El avance tecnológico y el acceso a más escuelas de fisioterapia han elevado el nivel en México, pero todavía hay camino por recorrer. La gerente clínico subraya la importancia de que todos los tratamientos estén respaldados por evidencia científica y de fomentar certificaciones, diplomados y maestrías que estandaricen la calidad.
En Recovery, el trabajo multidisciplinario con médicos ortopédicos, neurólogos, neumólogos y geriatras es una práctica habitual: “Saber cuándo referir a un paciente a otro especialista es clave para su seguridad. No todo lo que vemos lo podemos resolver solos, y esa colaboración enriquece el diagnóstico y el tratamiento”, agrega.
La experiencia de Recovery muestra que la fisioterapia preventiva y el trabajo constante pueden cambiar la trayectoria del envejecimiento. La clave está en empezar antes de que el dolor o la lesión obliguen a hacerlo. Porque, como dice Isis Martínez, Martín, gerente clínico, “no podemos detener el envejecimiento, pero sí podemos llegar a él en mejores condiciones”.
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