Menú

© Soy Más | Todos los derechos reservados, 2026.

Rescatar al niño interior

Tu niño interior sigue aquí: rescátalo, abrázalo y vuelve a jugar

Aunque el mundo adulto nos ha llenado de responsabilidades, aún llevamos dentro a ese niño o niña que soñaba, reía sin culpa y se maravillaba con lo simple. En este artículo te llevamos de regreso a esos momentos con reflexiones y recuerdos de infancia para rescatar a tu niño interior a tus 50 años y más, con ideas para mantenerlo vivo todos los días.

Redacción Soy+
Redacción
Autor verificado

Hay canciones que no puedes escuchar sin que se te enchine la piel. Una imagen de Chabelo, un comercial de Sonrics, un olor a lápiz nuevo… y de pronto estás ahí, otra vez: en tu infancia. Rescatar a tu niño interior es mucho más que mirar al pasado con ternura: es recuperar lo que la vida adulta a veces nos obliga a guardar bajo llave. Es volver a jugar. Volver a confiar. Volver a soñar.

google.com

¿Y si no has perdido a ese niño… sólo lo tenías en pausa?

Ese niño que eras está aquí, contigo. Tal vez un poco callado. Tal vez con la mirada triste porque hace años que no lo sacas a caminar. Pero sigue ahí, esperando que lo tomes de la mano y lo lleves a ver una película, a comerse un Topico o Duvalín, a bailar una canción de Cepillín. No necesitas una máquina del tiempo. Sólo necesitas ganas de sentir otra vez.

Cosas que quizás no sabías que extrañabas

  • El sonido de la televisión de perilla al prenderse.
  • Los pirulis de colores.
  • Los juegos en la calle con los primos o vecinos, sin miedo ni celular.
  • Las canicas, los trompos, el yoyo.
  • El recreo con lonchera y sandwich aplastado despegando la servilleta.

Todo eso que pareciera simple, hoy lo valoras más que nunca. Y está bien. Porque recordar es también agradecer.

¿Por qué es momento de rescatar a tu niño interior?

Porque ese niño o niña tenía algo que no se compra ni se aprende: curiosidad por la vida. Y cuando la vida se empieza a sentir pesada, volver a ver con ojos de infancia puede ser una salvación. Tu niño interior no desapareció. Se adaptó. Se escondió. Pero si lo llamas, vuelve. Y trae con él todo lo que aún puede hacerte feliz.

Cosas sencillas que puedes hacer para reencontrarte con tu niño interior

1. Haz memoria en voz alta.

Platica con alguien de tu infancia, saca las fotos viejas, revive anécdotas que solo tú recuerdas.


2. Ponte en modo “niño”.

Ve tus caricaturas favoritas, siéntate en el piso, come algo que te encantaba en la primaria, arma un rompecabezas.


3. Haz un playlist nostálgico.

Incluye Parchís, Flans, Rock and Roll, lo que te hacía cantar sin miedo a la nota.


4. Escribe una carta a ese niño.

Dile lo que has vivido. Lo que aprendiste. Y lo que aún sueñas hacer.


5. Pídele consejo.

Sí, a ese niño. ¿Qué haría él o ella ante este problema? A veces, las respuestas más sabias vienen de la inocencia.

Ese niño que fuiste, sigue creyendo en ti

La vida ha cambiado. Tú también. Pero hay algo que sigue intacto: la capacidad de asombro. No dejes que se apague. Rescatar a tu niño interior también es un acto de rebeldía contra la rutina, contra el miedo, contra el olvido. No se trata de regresar el tiempo, sino de honrarlo.

¿Cuándo fue la última vez que hablaste con tu niño interior? ¿Qué te diría hoy si te viera?

Comparte este artículo con alguien que también necesite recordarlo. Porque la nostalgia no es tristeza: es amor que sigue vivo.

¿Te gustó el artículo?