
Síndrome de Otelo: cuando piensas que tu pareja te está siendo infiel y no es así
Los celos pueden ser normales, pero cuando se salen de control y empiezas a ver infidelidades donde no las hay, podrías estar frente al síndrome de Otelo. En este artículo descubrirás qué es, por qué sucede y cómo manejarlo si alguna vez te ha hecho pasar un mal rato emocional. ¡Acompáñanos y conecta con lo que sientes!
¿Qué es el síndrome de Otelo?
Nombrado en honor al personaje trágico de Shakespeare, el síndrome de Otelo es un trastorno delirante de celos infundados. Quien lo vive, está convencido de que su pareja le engaña, aunque no haya ninguna evidencia. Y no, no es “drama de telenovela”, es un problema de salud mental real que afecta el bienestar emocional y las relaciones.
Un estudio publicado en Psychiatry Investigation en 2020 identificó que este síndrome puede estar relacionado con condiciones como la esquizofrenia, el Parkinson e incluso el abuso de sustancias. Pero también puede presentarse en personas que no tienen diagnósticos clínicos, sólo miedos no resueltos. Fuente
¿Por qué se puede pensar que tu pareja te engaña?
La mente es canija y, cuando se trata de inseguridad, puede jugarnos muchas pasadas. Las personas con el síndrome de Otelo interpretan cualquier señal neutra como confirmación de infidelidad: un cambio en el tono de voz, que tarden en responder un mensaje, o que se rían con alguien más en una fiesta.
Algunas de las razones que pueden alimentar esta idea son:
• Experiencias pasadas de abandono o traición.
• Baja autoestima, que lleva a creer que no se es suficiente para el otro.
• Miedo a envejecer o a ser reemplazado por alguien “más joven” o “más atractivo”.
• Falta de comunicación emocional en la relación.
Señales para detectar el síndrome de Otelo
Aunque no se trata de diagnosticar a nadie en casa, hay ciertas banderas rojas que vale la pena reconocer:
• Sospechas constantes sin pruebas.
• Necesidad de revisar el celular o las redes sociales del otro.
• Hacer interrogatorios después de cada salida.
• Cambios en el comportamiento por ansiedad o rabia sin razón aparente.
Como dirían nuestras tías: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”… pero aquí, el problema es ver cosas que no existen.
¿Cómo se puede manejar?
Si alguna vez te has sentido así o conoces a alguien que lo vive, no estás solo ni loca(o). Existen caminos para recuperar la paz mental y fortalecer la relación.
Terapia individual o de pareja
Hablar con un profesional ayuda a descubrir el origen de los celos y a transformar la inseguridad en confianza. ¡Es como darle mantenimiento emocional a tu relación!
Autocuidado emocional
Retomar pasiones, amistades y proyectos personales es clave. No pongas todo tu bienestar en manos de otra persona.
Comunicación sincera
No se trata de acusar, sino de compartir cómo te sientes. Como en los viejos tiempos, ¡hablando se entiende la gente!
¿Y si tu pareja realmente engaña?
Una cosa es tener celos irracionales, y otra muy distinta es ignorar señales reales de deslealtad. La diferencia está en si hay pruebas concretas o sólo suposiciones. La clave está en mantener la objetividad y actuar desde la serenidad, no desde el miedo.
Vivir sin celos es vivir ligero
Los celos, cuando son manejados con madurez, pueden ayudarnos a cuidar nuestros vínculos. Pero si dominan tu mente, roban tu energía y te hacen vivir en paranoia, ya no es amor, es sufrimiento. Recuerda que mereces una relación donde la confianza se respire como el aire y no se vigile como en novela de espías.
¿Te identificaste? Tal vez no tienes el síndrome de Otelo, pero sí reconociste emociones que a veces se salen de control. Comparte este artículo con alguien que necesite leerlo.
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