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Flores en atardecer

La vida después de vencer al cáncer: lo que casi no se habla

Quienes sobreviven el cáncer viven un antes y un después: su cuerpo cambia, su mente se transforma y su día a día se define por nuevos miedos, cuidados y fortalezas. Aunque poco se habla de ello, la supervivencia implica etapas físicas y emocionales que pueden incluir ansiedad, efectos secundarios y la necesidad de reconstruir una vida distinta.

María Arce
María Arce
Autor verificado

Mucho se habla del cáncer, de cómo marcó las vidas de las personas que han sido tocadas por esta enfermedad y de cómo verlos partir es traumático. Pero, ¿qué pasa con las personas que vencen a la enfermedad? Sus perspectivas de vida y la manera en que la viven es completamente diferente. Un antes y un después –su cuerpo no solo ha sido alterado por tratamientos, su mente también ha evolucionado de maneras que pocos conocen.

¿Qué califica a alguien como sobreviviente de cáncer?

Este término puede ser delicado y así como hay personas que se enorgullecen de etiquetarse como tal, también está la contraparte que prefiere no ser llamado de esta manera. La American Cancer Society y el National Cancer Institute definen a un sobreviviente del cáncer como: cualquier persona que haya recibido un diagnóstico de cáncer, independientemente de la fase del tratamiento en la que se encuentre o del momento de su vida en el que se encuentre. Esto significa que un superviviente de cáncer puede haber sido diagnosticado recientemente, estar en medio de un tratamiento, seguir recibiendo cuidados que le ayudarán a vivir mejor y durante más tiempo, o tener antecedentes de cáncer y ya no estar recibiendo ningún tratamiento.

Etapas de la supervivencia

Según un manual de la UNAM sobre el tema, la supervivencia se divide en tres etapas:

  • Supervivencia aguda: comienza con el diagnóstico de la enfermedad y se caracteriza por enfrentar constantes tratamientos. El miedo y la ansiedad destacan durante esta fase.
  • Supervivencia extendida: la enfermedad entra en remisión. Termina la parte rigurosa del tratamiento e inicia una etapa de vigilancia con revisiones periódicas. En esta etapa suele existir miedo a la recurrencia; y es un periodo donde se enfrentan limitaciones físicas que han dejado la enfermedad y los tratamientos como disminución en la fuerza, fatiga o pérdida del cabello.
  • Supervivencia permanente: En esta etapa las personas están en condiciones para retomar su vida por completo, sin embargo, pueden aparecer efectos secundarios de largo plazo y es común enfrentar problemas en el trabajo.

¿Qué sigue de aquí?

En México, se ha reportado que hasta el 90% de las personas supervivientes presentan miedo a la recurrencia, en donde el 66% presenta niveles moderados a graves. Este miedo no nace de la nada, puede ser que se detone por algún síntoma de dolor físico, estrés post traumático en fechas importantes como el día que se dio el diagnóstico o ver noticias relacionadas con el cáncer.

¿Y qué puedes hacer para mejorar esta ansiedad?

  • Recuerda que no estás solo. Siempre habrá alguien a tu alrededor a quien le puedas contar todas tus preocupaciones, y si sientes que estas personas no te entienden, recuerda que existen grupos de apoyo en los que puedes encontrar un sentido de pertenencia único.
  • Reconoce tus emociones y exprésalas. Debes nombrarlas, reconocerlas y aceptarlas porque son válidas y tienen raíz en un evento traumático –no son inventadas. Es importante también que las regules para que no se apoderen de ti; puedes meditar, hacer ejercicios de respiración, actividad física o un hobbie.
  • Reducir el estrés en la vida cotidiana. Incluye en tu rutina diaria actividades que te ayuden a reducir el estrés, sea lo que sea para ti, es importante que lo hagas.
  • Mantente informado. No es necesario que cualquier dolor sea causa de alarma; acércate a tu médico de confianza y hazle todas las preguntas que tengas en mente, para que así pueda calmar tus pensamientos y saber a que, en realidad, hay que ponerle atención.

Sobrevivir al cáncer no es simplemente “volver a la normalidad”. Es construir una nueva vida con cicatrices visibles e invisibles, con miedo pero también con una fuerza distinta. La supervivencia no termina cuando finaliza el tratamiento: continúa en cada revisión médica, en cada duda, en cada pequeño logro diario.

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