
¿Se podría usar la metformina para el envejecimiento? Esto dice la ciencia
Este medicamento, conocido por su eficacia en el control de la diabetes tipo 2, podría tener efectos en la protección celular y la prevención de enfermedades relacionadas con la edad.
La historia del tratamiento antidiabético se remonta al siglo XVII, cuando se utilizaban extractos de las hojas de la lila francesa Galega officinalis, que contienen compuestos de guanidina similares a la metformina, para tratar la peste, la fiebre, las mordeduras de serpiente y otros males.
La metformina es un medicamento hipoglucemiante, que junto con la insulina, se usa en el tratamiento de diabetes 2. Esta ayuda a regular la glucosa en la sangre; controla la cantidad de glucosa que tu cuerpo absorbe de los alimentos y la cantidad de glucosa que el hígado produce.
Pero, ¿tiene otras funciones? Sí. Se ha encontrado en investigaciones que la metformina también retrasa el envejecimiento en organismos modelo y reduce la incidencia de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como las enfermedades neurodegenerativas y el cáncer en los seres humanos.
Las pruebas crecientes en modelos preclínicos y en seres humanos sugieren efectos beneficiosos en la reducción del riesgo de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como la neurodegeneración y el cáncer. Estas propiedades de la metformina han atraído una enorme atención por parte de la investigación y la industria para desarrollar indicaciones de la metformina como terapia antienvejecimiento en seres humanos.
La investigación sobre el impacto de la metformina en la vida humana es escasa. Los trabajos existentes, realizados en gran parte en ratones, son “dispersos” y muestran efectos variables según el sexo y la especie de los animales.
Los científicos siguen investigando cómo funciona la metformina a nivel molecular. Parece reducir el daño celular protegiendo a los cromosomas de la degradación e invirtiendo las etiquetas químicas del ADN asociadas al envejecimiento, entre otras funciones. También hay pruebas de que el beneficio de la metformina para las personas sin diabetes puede ser efímero, reduciendo su riesgo de mortalidad solo durante unos pocos años antes de volver a la normalidad.
Aunque la metformina ha mostrado resultados prometedores en estudios sobre su potencial para retrasar el envejecimiento y reducir enfermedades asociadas a la edad, la evidencia en estudios en humanos es limitada y con conclusiones mixtas. La ciencia continúa explorando sus mecanismos y efectos, pero por ahora, más que una “reductor de velocidad de envejecimiento”, la metformina representa un sujeto de investigación interesante e inesperado que, en un futuro, podría ser una herramienta más para un envejecimiento prolongado.
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