
Lo que las pantallas nunca entenderán de un buen libro físico
¡Pantallas por todos lados! Pero… ¿y el buen libro de papel? No debemos olvidarlo.
Hoy todo es scroll, notificaciones y pantallas brillosas. Pero, alto ahí: ¿de verdad dejarle todo el terreno ganado a las pantallas le está haciendo bien a nuestra cabeza? Resulta que la ciencia tiene algo que decir…
Sabemos que leer es buenísimo para la salud mental, pero aun así, muchos preferimos darle vuelo a las redes que sumergirnos en un buen libro.
Hoy las mochilas sí pesan menos, pero las mentes están más saturadas. ¿Por qué? Porque leer en pantallas, entre tantas distracciones, hace que el cerebro viva en modo ping-pong y adiós concentración.
Según estudios recientes (Altamura, Vargas & Salmerón, 2023), comprendemos entre seis y ocho veces mejor lo que leemos en papel que en pantallas. ¡Sí, ocho veces! Aunque leer en digital puede ser más rápido, también se olvida más. Porque entre notificaciones de WhatsApp, correos que no quieres abrir y tentaciones de ver qué hizo tu ex en Facebook… pues no hay concentración que aguante.
Leer un libro físico es otra cosa. Sostenerlo, olerlo (sí, olerlo), subrayarlo con plumón fosforescente… todo eso se siente. Los expertos dicen que pasar las páginas ayuda a tu cerebro a “mapear” la información, como si tu cabeza hiciera una maqueta de lo que vas leyendo (Rothkopf, 1971).
Además, tu cuerpo lo sabe: no es lo mismo acomodarte en el sillón con un libro que leer en el cel. La lectura en papel involucra movimiento, postura, memoria espacial… y no, no es cosa de nostalgia, ¡es ciencia pura! (Mangen & van der Weel, 2016).
Así que ya sabes, si tienes un libro en casa… ábrelo, huélelo, subráyalo, disfrútalo. ¡Y compártelo! Porque leer en papel es más que una costumbre viejita: es un acto de amor por tu mente. ¿Tú cuál prefieres?
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