
Viajar sin enfermar: tu guía de prevención antes, durante y después del vuelo
Viajar puede debilitar tus defensas si no tomas precauciones. Esta guía práctica te ayuda a cuidar tu salud antes, durante y después del vuelo. Desde cómo reforzar tu sistema inmune hasta qué hacer si aparecen síntomas tras el viaje. Ideal para prevenir molestias y disfrutar al máximo.
Viajar puede ser emocionante, pero también es un reto para el cuerpo. Cambios de horario, aire recirculado, estrés, nuevas bacterias… Todo esto puede debilitar el sistema inmune y abrir la puerta a enfermedades justo cuando más queremos disfrutar. ¿La buena noticia? Hay mucho que puedes hacer para cuidarte antes, durante y después del vuelo.
Antes del vuelo: prepara tu cuerpo
1. Refuerza tu sistema inmune
Una semana antes del viaje, procura dormir bien, mantenerte hidratado, moverte todos los días y priorizar frutas, verduras y alimentos frescos. Si tienes dudas sobre suplementos como vitamina C, D o zinc, consulta a un profesional.
2. Ten tus vacunas al día
Verifica si necesitas vacunas específicas según el destino. Algunas enfermedades como la fiebre amarilla, la hepatitis o incluso el COVID-19 aún requieren atención especial.
3. No viajes ya enfermo/a
Puede sonar obvio, pero muchas personas intentan “aguantar” un vuelo con fiebre o malestar. Eso no solo afecta tu salud, sino también la de los demás pasajeros.
Durante el vuelo: protege tu espacio
1. Lleva tu kit personal
Toallitas desinfectantes, gel antibacterial, cubrebocas (especialmente útil en vuelos largos o muy concurridos), pañuelos, gotas para los ojos o solución salina para la nariz: pequeños aliados que hacen una gran diferencia.
2. Hidrátate más de lo normal
El aire del avión es seco y puede deshidratarte rápidamente. Evita el alcohol y la cafeína en exceso, y bebe agua aunque no tengas sed.
3. Muévete un poco
Cada 1-2 horas, estira las piernas, camina si puedes y mueve los tobillos. Esto mejora la circulación y ayuda a prevenir la formación de coágulos (especialmente en vuelos largos).
4. Evita tocarte la cara
Es un gesto automático, pero mientras más lo evites, menos riesgo tendrás de llevar virus o bacterias de las superficies a tu boca, nariz u ojos.
Después del vuelo: dale tiempo a tu cuerpo
1. Duerme y rehidrátate
Aunque no tengas jet lag, el cuerpo necesita recuperarse del esfuerzo del viaje. Descansa bien, come ligero y vuelve a tus rutinas saludables lo antes posible.
2. Observa síntomas
Dolor de garganta, congestión, malestar o fiebre pueden aparecer en los días posteriores. Escucha a tu cuerpo y, si lo necesitas, busca atención médica.
3. Sé cuidadoso con otras personas
Si desarrollas síntomas respiratorios después del viaje, evita contagiar a otros. Usa cubrebocas, lávate las manos con frecuencia y mantén distancia.
Viajar saludable no es cuestión de suerte, sino de hábitos. Prepararte bien puede marcar la diferencia entre unas vacaciones increíbles o pasar los días enfermo/a en cama.
✈️ ¿Ya tienes un viaje planeado? Comparte esta guía con quien te acompañe o guárdala para tu próxima aventura. Tu cuerpo —y tu viaje— te lo van a agradecer.
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