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Fondo verde con envases diferentes de medicina

Viajar sin enfermar: tu guía de prevención antes, durante y después del vuelo

Viajar puede debilitar tus defensas si no tomas precauciones. Esta guía práctica te ayuda a cuidar tu salud antes, durante y después del vuelo. Desde cómo reforzar tu sistema inmune hasta qué hacer si aparecen síntomas tras el viaje. Ideal para prevenir molestias y disfrutar al máximo.

María Arce
María Arce
Autor verificado

Viajar puede ser emocionante, pero también es un reto para el cuerpo. Cambios de horario, aire recirculado, estrés, nuevas bacterias… Todo esto puede debilitar el sistema inmune y abrir la puerta a enfermedades justo cuando más queremos disfrutar. ¿La buena noticia? Hay mucho que puedes hacer para cuidarte antes, durante y después del vuelo.

Antes del vuelo: prepara tu cuerpo

1. Refuerza tu sistema inmune
Una semana antes del viaje, procura dormir bien, mantenerte hidratado, moverte todos los días y priorizar frutas, verduras y alimentos frescos. Si tienes dudas sobre suplementos como vitamina C, D o zinc, consulta a un profesional.

2. Ten tus vacunas al día
Verifica si necesitas vacunas específicas según el destino. Algunas enfermedades como la fiebre amarilla, la hepatitis o incluso el COVID-19 aún requieren atención especial.

3. No viajes ya enfermo/a
Puede sonar obvio, pero muchas personas intentan “aguantar” un vuelo con fiebre o malestar. Eso no solo afecta tu salud, sino también la de los demás pasajeros.

Durante el vuelo: protege tu espacio

1. Lleva tu kit personal
Toallitas desinfectantes, gel antibacterial, cubrebocas (especialmente útil en vuelos largos o muy concurridos), pañuelos, gotas para los ojos o solución salina para la nariz: pequeños aliados que hacen una gran diferencia.

2. Hidrátate más de lo normal
El aire del avión es seco y puede deshidratarte rápidamente. Evita el alcohol y la cafeína en exceso, y bebe agua aunque no tengas sed.

3. Muévete un poco
Cada 1-2 horas, estira las piernas, camina si puedes y mueve los tobillos. Esto mejora la circulación y ayuda a prevenir la formación de coágulos (especialmente en vuelos largos).

4. Evita tocarte la cara
Es un gesto automático, pero mientras más lo evites, menos riesgo tendrás de llevar virus o bacterias de las superficies a tu boca, nariz u ojos.

Después del vuelo: dale tiempo a tu cuerpo

1. Duerme y rehidrátate
Aunque no tengas jet lag, el cuerpo necesita recuperarse del esfuerzo del viaje. Descansa bien, come ligero y vuelve a tus rutinas saludables lo antes posible.

2. Observa síntomas
Dolor de garganta, congestión, malestar o fiebre pueden aparecer en los días posteriores. Escucha a tu cuerpo y, si lo necesitas, busca atención médica.

3. Sé cuidadoso con otras personas
Si desarrollas síntomas respiratorios después del viaje, evita contagiar a otros. Usa cubrebocas, lávate las manos con frecuencia y mantén distancia.

Viajar saludable no es cuestión de suerte, sino de hábitos. Prepararte bien puede marcar la diferencia entre unas vacaciones increíbles o pasar los días enfermo/a en cama.

✈️ ¿Ya tienes un viaje planeado? Comparte esta guía con quien te acompañe o guárdala para tu próxima aventura. Tu cuerpo —y tu viaje— te lo van a agradecer.

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