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Persona con una calculadora

Uno no vive de amor: el costo real de cuidar a alguien en México

Evita las peleas familiares por dinero y mejor llenen este documento para saber exactamente cuánto necesitan para cuidar a una persona.

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Cristina Díaz
Autor verificado

La enfermedad viene acompañada de un factor que lo cambia todo: el dinero. Así que cuando hay que cuidar a alguien, más allá del amor y la buena voluntad de supervisar a la persona con dolencia, empieza el conflicto de los gastos que no disminuyen, al contrario, suben.

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En México, el gasto destinado a la atención de personas mayores o dependientes suele asumirse de forma desordenada. En la mayoría de los hogares, el cuidador principal (generalmente un hijo o hija que pertenece a la Generación Sándwich, atendiendo simultáneamente su casa y a sus padres) termina absorbiendo pequeñas compras diarias que, al acumularse, desestabilizan por completo sus finanzas personales.

Para dimensionar el impacto, basta mirar los datos oficiales: de acuerdo con el INEGI (a través de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares), las labores de cuidados y tareas del hogar equivalen a más del 26% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. A su vez, el "gasto de bolsillo" en salud (medicinas no provistas por el sector público, material de curación, transporte adaptado y alimentos específicos) puede comprometer entre el 2022 y 2024, el gasto de bolsillo en salud en México aumentó 7.9% en términos reales y alcanzó un promedio de 6,421 pesos anual por hogar, de acuerdo con CIEP.

Esto no significa que el amor esté condicionado al dinero, esto solo es un vistazo a lo que significa cuidar y una forma de anticipar el futuro haciendo un ahorro para cuando llegue este momento.

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Los 5 rubros invisibles que disparan el costo del cuidado

Las medicinas no son el único gasto fuerte cuando se cuida, también existen pequeñas fugas que debes de tomar en cuenta, por ejemplo:

  1. Insumos de uso diario (gasto hormiga del cuidado): pañales para adulto, toallitas húmedas, cremas antifricción, gasas, guantes desechables y protectores de cama. Un adulto mayor dependiente puede requerir de 3 a 5 cambios diarios de pañal, lo que representa un desembolso fijo quincenal considerable.
  2. Medicamentos de soporte y nutrición: suplementos alimenticios, fórmulas poliméricas, protectores gástricos o fármacos especializados que no siempre surte el cuadro básico del IMSS o ISSSTE.
  3. Movilidad y logística: taxis de aplicación, traslados adaptados o gasolina y estacionamiento cada vez que se acude a estudios de laboratorio o terapias de rehabilitación.
  4. Adecuaciones del entorno doméstico: barras de seguridad en regadera, sillas para baño, andaderas, colchones de presión alterna o rampas.
  5. Relevos y horas de cuidado: si la familia contrata un cuidador formal o una enfermera por turnos, o bien, el costo de oportunidad que asume el cuidador familiar que debe reducir sus horas de trabajo o renunciar a su empleo.

Dejar atrás las cuentas alegres: el poder de la corresponsabilidad

El mayor generador de pleitos entre familiares surge cuando uno dice: "Yo puse para el médico de este mes", mientras el que vive con el familiar responde: "Sí, pero yo pago el súper especial, los pañales, el taxi y la luz extra todos los días".

Tener una cifra real sobre la mesa elimina las suposiciones y permite que la familia pacte aportaciones mensuales fijas, ajustadas a las posibilidades de cada quien pero con compromisos transparentes.

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