
Chiles en nogada y otros platillos que comemos desde la Independencia
El rey de la temporada es el chile en nogada, pero existen otros platillos que comemos y se crearon durante la Independencia gracias al intercambio de productos. ¡Conócelos!
El 15 de septiembre se vive como una fiesta entrañable, pues hay quienes dicen que es la Navidad mexicana, ya que las familias se reúnen alrededor de una mesa llena de antojitos que celebran los sabores, aromas y colores de México. Pero alguna vez te has preguntado, ¿cuáles de estas recetas vienen desde la época de la Independencia y seguimos disfrutando hoy? Aquí te los contamos.
Sabores que nacieron de la Independencia (y la fusión de dos mundos)
Más allá del maíz y el frijol, pilares indiscutibles de nuestra gastronomía, existen platillos que tomaron forma durante e inmediatamente después de la guerra de Independencia, gracias al encuentro entre los ingredientes europeos y las raíces locales.
A continuación, te compartimos 5 platillos e ingredientes emblemáticos con historia centenaria:
1. Chiles en nogada
Es imposible no iniciar con el rey de la temporada. Creado en Puebla, se mantiene como el guiso patrio por excelencia. Nació en 1821 en el convento de Santa Mónica, donde las monjas agustinas idearon un banquete para festejar el santo de Agustín de Iturbide y celebrar la firma de los Tratados de Córdoba. El platillo se diseñó con los colores del Ejército Trigarante: perejil para el verde, la nogada para el blanco y la granada para el rojo.
2. Mole poblano
Puebla vuelve a dar cátedra sobre la armonía entre lo local y lo mestizo. La leyenda atribuye la receta a la monja dominicana Sor Andrea de la Asunción, quien en 1681 combinó chiles, chocolate, semillas y especias para agasajar al virrey Tomás Antonio de la Serna. El aroma inundó el convento y su sabor conquistó los paladares de la época, consolidándose tiempo después como un pilar en los festejos independientes.
3. Tamales
Del náhuatl tamalli, han alimentado a México desde tiempos ancestrales. Como documentó Fray Bernardino de Sahagún, se consumían tanto en rituales como en la vida cotidiana. Tras la Independencia, la incorporación de manteca y carnes de origen europeo transformó la receta, consolidando la enorme diversidad de tamales regionales que disfrutamos hoy.
4. Pozole, el platillo mexicano por excelencia
Su nombre proviene del náhuatl pozolli, que significa “espuma”. En la era prehispánica se ofrecía en ceremonias sagradas a los dioses. Con el paso de los siglos, la receta evolucionó al sustituir sus antiguos ingredientes por maíz cacahuazintle, carne de cerdo o pollo y especias, convirtiéndose en el platillo imprescindible de la noche patria.
5. Chocolate
El cacao es una de las herencias más valiosas del México antiguo. Mezclado con vainilla y flores, su grano llegó a utilizarse como moneda de cambio. Durante el Virreinato y la época independiente se popularizó como bebida caliente en las mesas mexicanas, resistiendo incluso prohibiciones temporales. Hoy en día, su versatilidad lo mantiene vigente tanto en bebidas como en la alta repostería.
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