
Raúl Orvañanos: la pasión por el futbol no tiene edad
Para el comentarista deportivo, el mundial sigue siendo una fuente de emociones, recuerdos y esperanza. En entrevista con Soy Más, reflexiona sobre la Selección Mexicana, la pasión de la afición y la importancia de seguir encontrando motivos para entusiasmarse.
Mientras el mundial 2026 se juega en México, Estados Unidos y Canadá, millones de aficionados vuelven a hacer lo mismo de siempre: reunirse frente a una pantalla, discutir alineaciones, celebrar goles y soñar con que la Selección Mexicana haga historia. Entre ellos también está Raúl Orvañanos.
Después de décadas detrás de un micrófono y de haber narrado algunas de las páginas más importantes del futbol mexicano, el reconocido comentarista deportivo vive este evento con la misma emoción que sintió en sus primeros torneos.
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Y eso, asegura, tiene una explicación sencilla: los sueños no tienen fecha de caducidad.
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"Muy contento porque la última vez que narré a la selección mexicana en una copa del mundo fue en el año 2006. Ahora la vamos a narrar para Centroamérica y estoy muy contento, muy con mucha ilusión nuevamente”, asegura.
En entrevista para Soy Más, Raúl Orvañanos reconoce que el ambiente que rodea al mundial actual es diferente al que vivió México hace cuatro décadas, cuando el país organizó por completo la copa del mundo de 1986.
Aun así, considera que el torneo sigue despertando emociones únicas y que la afición mexicana mantiene una mezcla de esperanza e incertidumbre sobre lo que pueda hacer el equipo nacional: "Yo noto a la gente como con incertidumbre de qué va a pasar en la copa del mundo. Y ojalá nos vaya bien”, refiere.
La confianza en el equipo, pese a las dudas
Raúl Orvañanos reconoce que, en términos individuales, la generación actual de futbolistas mexicanos no tiene el mismo perfil que algunas selecciones del pasado. Sin embargo, el comentarista recuerda que los mundiales suelen desafiar cualquier pronóstico.
Por ello, mantiene la esperanza de que jugar cerca de casa pueda convertirse en una ventaja importante para el combinado nacional.
Más allá del futbol, la reflexión de Orvañanos conecta con una de las ideas que forman parte de la filosofía de Soy Más: seguir encontrando motivos para emocionarse sin importar los años que marque el calendario. La emoción de volver a narrar partidos mundialistas le recuerda algo que considera fundamental.
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"Esto que ustedes hacen en Soy Más es muy cierto, o sea, la edad no importa, que aquí hay que seguirle dando y motivarse y seguir trabajando y meterse en lo que a uno le gusta. Y siempre hay nuevos sueños y nuevas oportunidades".
Su experiencia es un ejemplo de algo que cada vez más especialistas en longevidad destacan: mantener proyectos, metas y actividades que generen entusiasmo contribuye al bienestar emocional y ayuda a enfrentar de mejor manera el paso del tiempo.
Los recuerdos que siguen provocando emoción
Aunque ha vivido innumerables momentos en los mundiales, hay uno que conserva un lugar especial en su memoria: "Mi mejor recuerdo tendría que ser el día que narré el primer partido de México contra Bélgica”, menciona.
La imagen sigue siendo tan poderosa que aún hoy le provoca una reacción física inmediata. "Narrar a México en el Azteca con tu selección, con lo que la gente se prende, es muy diferente. Hoy se me pone la piel chinita”.
Y si se trata de elegir el mejor gol que ha narrado de la Selección Mexicana, tampoco duda demasiado. "Es uno que metió Borghetti en 2002 de cabeza, que le tocó el balón casi a toda la selección, todo el equipo, y remata todavía Jared en una posición incómoda. Ese es el que más me ha gustado”.
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Con los años, Raúl Orvañanos ha llegado a una conclusión: el futbol puede parecer un juego sencillo, pero tiene una capacidad extraordinaria para reunir personas y generar emociones compartidas.
"Me encanta esa frase. Que el fútbol sea lo más importante de lo menos importante”, dice. Para él, ningún otro espectáculo logra movilizar a tantas personas como una copa del mundo.
La prueba está en las imágenes que cada cuatro años recorren el planeta, ciudades paralizadas, familias reunidas frente al televisor y celebraciones multitudinarias. Por eso, mientras el balón rueda en esta nueva copa del mundo, Raúl Orvañanos sigue viviendo el torneo con la misma emoción de siempre.
Y quizá esa sea una de las mejores enseñanzas para cualquier etapa de la vida: siempre hay una nueva ilusión esperando el siguiente silbatazo.
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