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¿Y si a los 50 te conviertes en el aliado que alguien necesita?

La empatía también se aprende. Descubre cómo pequeños cambios en la forma de escuchar, hablar y actuar pueden hacer una gran diferencia, ser una aliado LGBT+.

Redacción Soy+
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Autor verificado

El Mes del Orgullo suele poner sobre la mesa conversaciones sobre diversidad e inclusión, pero ser un aliado de la comunidad LGBTIQ+ no depende de una fecha en el calendario. Para quienes hoy tienen más de 50 años, convertirse en un apoyo para familiares, amigos, vecinos o compañeros de trabajo puede ser más sencillo de lo que parece. Comienza con escuchar, respetar y mantener la disposición para aprender.

Diversas organizaciones e instituciones coinciden en que ser un aliado no significa tener todas las respuestas, sino construir relaciones basadas en la empatía y el respeto.

Uno de los primeros pasos consiste en entender que la orientación sexual y la identidad de género no son lo mismo. De acuerdo con GQ, la orientación sexual se refiere a quién atrae afectiva o sexualmente una persona, mientras que la identidad de género tiene que ver con la forma en que cada individuo se reconoce y se identifica. Comprender esta diferencia ayuda a evitar confusiones y prejuicios.

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Otro aspecto fundamental es respetar el nombre y los pronombres con los que cada persona desea ser llamada. El PNUD señala que este gesto no solo reconoce la identidad de las personas trans y no binarias, sino que puede tener un impacto positivo en su bienestar emocional. En el mismo sentido, PwC destaca que utilizar los pronombres correctos contribuye a crear espacios más seguros e inclusivos, tanto en el trabajo como en la vida cotidiana.

Los especialistas también recomiendan dejar de lado las suposiciones. Asumir la orientación sexual, la identidad de género o incluso la vida personal de alguien puede generar incomodidad o reforzar estereotipos. Según GQ y PwC, una convivencia respetuosa implica permitir que cada persona comparta aquello que desee sobre sí misma, en el momento que considere adecuado.

La curiosidad también tiene límites. Preguntas sobre la vida íntima, la anatomía o el proceso de transición pueden resultar invasivas. El PNUD sugiere hacerse una pregunta antes de hablar: "¿Le haría esta misma pregunta a cualquier otra persona?". Si la respuesta es no, probablemente tampoco sea apropiado hacerla.

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Uno de los errores más frecuentes es revelar la orientación sexual o identidad de género de otra persona sin su consentimiento. Tanto GQ como PwC recuerdan que decidir cuándo, cómo y con quién compartir esa información es una decisión estrictamente personal. De la misma forma, presionar a alguien para "salir del clóset" tampoco representa una muestra de apoyo.

El lenguaje cotidiano también importa. Expresiones utilizadas durante años como insulto o bromas sobre la diversidad pueden parecer inofensivas para quien las dice, pero perpetúan formas de discriminación. La recomendación de GQ y MIT Sloan Management Review México es utilizar un lenguaje respetuoso e inclusivo y evitar comentarios que reduzcan a una persona únicamente a su orientación sexual o identidad de género.

Ser aliado también implica actuar cuando aparece la discriminación. CNN destaca que guardar silencio frente a una burla, un comentario ofensivo o una microagresión contribuye a normalizar esas conductas. Expresar desacuerdo de manera respetuosa o apoyar a quien enfrenta una situación de discriminación puede marcar una diferencia importante.

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Para quienes siguen activos laboralmente, el papel también es relevante dentro de las organizaciones. De acuerdo con MIT Sloan Management Review México, fomentar ambientes donde todas las personas sean tratadas con igualdad, impulsar políticas inclusivas y valorar el talento por encima de cualquier característica personal fortalece tanto el bienestar de los colaboradores como el desempeño de las empresas.

El aprendizaje tampoco termina nunca. Ser aliado es un proceso continuo. Leer, escuchar experiencias diversas, consumir contenidos creados por personas LGBT+ y reconocer que siempre hay algo nuevo por aprender ayuda a derribar prejuicios y construir relaciones más respetuosas.

La importancia de estos gestos se vuelve aún más evidente entre las personas mayores de la comunidad LGBTIQ+. Como recuerda CNN, muchas viven con redes familiares reducidas o enfrentan mayores niveles de soledad, por lo que contar con amistades, vecinos o familiares que ofrezcan apoyo genuino puede tener un impacto significativo en su calidad de vida.

Después de los 50, la experiencia suele enseñar que el respeto, la empatía y la escucha son valores que fortalecen cualquier relación. En el caso de la inclusión, también son las herramientas más efectivas para construir comunidades donde todas las personas puedan sentirse seguras, valoradas y libres de ser quienes son.

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