
¿Y si los mejores años comenzaran después de los 50?
El Foro Económico Mundial propone cambiar la forma de entender el envejecimiento y aprovechar la longevidad para impulsar la salud, el desarrollo personal y el crecimiento económico.
El Foro Económico Mundial asegura que la longevidad está transformando la manera en que vivimos, trabajamos y planeamos nuestro futuro. La clave ya no es solo vivir más, sino aprovechar mejor esos años.
Los mejores años de la vida podrían estar apenas comenzando. Gracias a los avances en salud, una mayor esperanza de vida y una visión distinta sobre el envejecimiento, cada vez más personas llegan a los 50, 60 y 70 años con nuevos proyectos, carreras, viajes y metas por cumplir.
Para el Foro Económico Mundial, esta transformación no solo cambia la vida de millones de personas, también está dando origen a una nueva economía de la longevidad, en la que vivir más representa una oportunidad para generar bienestar, productividad y crecimiento.
Así lo plantea el informe The Longevity Dividend: The Business Case for Linking Health and Wealth, elaborado en colaboración con Marsh, que invita a dejar atrás la idea de que el envejecimiento es una carga para los sistemas de salud o de pensiones. En cambio, propone entender la longevidad como una de las mayores oportunidades económicas y sociales de las próximas décadas.
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Una nueva etapa de vida
Durante mucho tiempo, la vida parecía seguir una ruta definida: estudiar, trabajar y jubilarse. Hoy ese modelo comienza a quedarse corto. Las personas viven más años y, en muchos casos, también llegan a edades avanzadas con mejor salud, mayor preparación y deseos de seguir activas.
Esto ha dado paso a una nueva etapa de vida que comienza alrededor de los 50 años, en la que todavía hay espacio para emprender, cambiar de profesión, aprender nuevas habilidades, viajar o fortalecer el patrimonio familiar.
El Foro Económico Mundial sostiene que esta transformación obliga a replantear la manera en que gobiernos, empresas y sociedades entienden el envejecimiento. La longevidad, explica, no es un fenómeno exclusivo de las personas mayores, sino un proceso que comienza mucho antes y que involucra decisiones sobre salud, trabajo, vivienda y finanzas a lo largo de toda la vida.
Aunque suele percibirse como un país joven, México se encuentra entre las naciones que experimentarán un crecimiento acelerado de su población mayor.
De acuerdo con el informe, entre 2025 y 2040 el número de personas de 65 años y más aumentará alrededor de 74%, muy por encima del promedio mundial, que será de 53%. Esta transición demográfica convierte al país en uno de los mercados con mayor potencial para desarrollar productos, servicios y políticas orientadas a una población que vivirá más años y buscará mantenerse activa durante más tiempo.
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Vivir más también puede impulsar la economía
Uno de los conceptos centrales del documento es el llamado "dividendo de la longevidad": los beneficios económicos que pueden obtener las sociedades cuando ayudan a las personas a mantenerse saludables e independientes durante más tiempo.
Los especialistas estiman que solo tres medidas relativamente sencillas (adaptar las viviendas para prevenir caídas, fomentar la actividad física y ampliar el acceso a auxiliares auditivos) podrían generar ahorros superiores a 5.8 billones de dólares para los sistemas de salud y sumar 645 mil millones de dólares en productividad hacia 2040.
La conclusión es invertir en prevención para mejorar la calidad de vida de las personas y fortalecer la economía.
El informe también cuestiona la forma en que muchas empresas siguen viendo a los trabajadores mayores. En un contexto donde las personas vivirán y permanecerán activas durante más años, excluir a quienes tienen más de 55 años implica desaprovechar experiencia, conocimiento y capacidad de mentoría.
De hecho, el Foro Económico Mundial calcula que el subempleo de trabajadores mayores provocará pérdidas cercanas a 500 mil millones de dólares en productividad en los países de la OCDE entre 2025 y 2040.
Por el contrario, los equipos multigeneracionales favorecen la innovación, aceleran el aprendizaje y fortalecen la competitividad de las organizaciones.
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Otro de los mensajes del estudio es que el bienestar financiero y la salud forman parte de un mismo círculo. Mantenerse físicamente activo, prevenir enfermedades, cuidar la audición o adaptar la vivienda son decisiones que no solo reducen riesgos médicos, sino que ayudan a conservar la independencia, prolongar la vida laboral y proteger el patrimonio familiar.
Por eso, el organismo propone que gobiernos, empresas e instituciones financieras trabajen de manera coordinada y dejen de tratar la salud y las finanzas como asuntos independientes.
Lejos de representar el principio del retiro, los 50 se están convirtiendo en el inicio de una etapa que puede extenderse durante tres o cuatro décadas más.
La llamada economía de la longevidad parte justamente de esa realidad: millones de personas seguirán consumiendo, aprendiendo, trabajando, emprendiendo y participando activamente en la sociedad mucho después de cumplir medio siglo.
Para el Foro Económico Mundial, el verdadero reto no consiste en adaptarse a una población que envejece, sino en construir las condiciones para que esos años adicionales sean saludables, productivos y plenos.
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