
La experiencia abre nuevas oportunidades: José Luis “Chelís” Solá
El exdirector técnico habla con Soy Más sobre el valor de reinventarse, encontrar nuevos retos profesionales y seguir construyendo proyectos sin importar la edad.
A José Luis Sánchez Solá, mejor conocido como Chelís, el futbol le ha enseñado mucho más que táctica y estrategia. Después de más de cinco décadas ligado al deporte como aficionado, entrenador, comentarista y ahora rector de una universidad especializada en deporte, asegura que la experiencia no significa dejar de empezar, sino encontrar nuevas formas de hacerlo.
En entrevista con Soy Más, Chelís habla del mundial, pero también de la nostalgia, de cómo ha cambiado el futbol y de la importancia de reinventarse cuando la vida presenta nuevos retos.
José Luis "Chelís" Solá
Para el exdirector técnico, el mundial sigue teniendo un poder especial: reunir a personas que quizá no ven este deporte durante el resto del año, pero que cuando juega México vuelven a compartir una emoción colectiva: “Hay gente que no ve un solo partido en todo el año y cuando juega México se sienta a verlo. El pueblo quiere estar en la fiesta como sea”, afirma.
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Esa conexión con la Selección Mexicana, dice, permanece intacta. Lo que sí ha cambiado es la forma de vivir el futbol. Recuerda que antes ir al estadio era una posibilidad para muchas familias; hoy, considera, el espectáculo se ha convertido en un producto cada vez más exclusivo.
Como ejemplo, menciona que recientemente le ofrecieron un boleto cercano a los 50 mil pesos para un partido de México. Aunque ha asistido a copas del mundo durante gran parte de su vida, asegura que hay experiencias cuyo precio simplemente dejan de tener sentido.
Aun así, cree que la pasión permanece. Para él, basta observar a quienes se reúnen frente a una pantalla improvisada para entender que el deseo de compartir el futbol sigue siendo más fuerte que cualquier obstáculo económico.
Los recuerdos que nunca envejecen
Chelís comenzó a vivir los mundiales desde México 70 y todavía conserva imágenes que el tiempo no ha borrado. Entre ellas, el gol de Diego Armando Maradona en Puebla durante el Mundial de 1986 o el ambiente que se vivió cuando España disputó uno de sus partidos en el Estadio Cuauhtémoc.
Con el paso de los años dejó de vivir los torneos únicamente como aficionado y comenzó a hacerlo desde otra trinchera. Cubrir un mundial como parte de los medios de comunicación le mostró una realidad completamente distinta: “Como aficionado es una fiesta, como trabajador son jornadas larguísimas”, resume.
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Sin embargo, esa transformación también le permitió confirmar que la pasión no desaparece con los años. Por el contrario, cambia de forma y se enriquece con la experiencia.
Si algo tiene claro Chelís es que la edad no representa el final de los proyectos. A sus 66 años encabeza una universidad del deporte, una responsabilidad que define como una de las primeras veces más importantes de su vida profesional.
El proyecto busca que jóvenes deportistas puedan desarrollar una carrera universitaria sin abandonar sus sueños dentro de la cancha, una misión que hoy lo motiva tanto como dirigir un equipo de futbol. “Es una primera vez para mí”, dice.
Su historia demuestra que reinventarse no significa olvidar el pasado, sino aprovechar todo lo aprendido para abrir una etapa distinta. Después de más de cuatro décadas de trayectoria laboral, asegura que ningún trabajo se parece al anterior.
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Para Chelís, la experiencia no consiste en repetir fórmulas, sino en adaptarse constantemente a nuevas circunstancias, personas y objetivos.
Aunque el futbol ha sido el hilo conductor de su vida, Chelís asegura que nunca se ha considerado un ganador por naturaleza. “Yo no soy un ganador nato. Soy un competidor nato”, explica.
Esa filosofía es la que hoy traslada a su nueva etapa profesional, donde busca abrir oportunidades para que más jóvenes puedan combinar el deporte con la formación académica.
Y aunque reconoce que el futbol moderno es cada vez más un negocio, también encuentra motivos para entusiasmarse. Cree que los futbolistas actuales comprenden mejor el juego, toman decisiones más inteligentes y muestran una preparación mucho más completa que la de generaciones anteriores.
Al final, cuando se le pide resumir el mundial en una sola palabra, responde sin titubeos: “Negocio”. Pero cuando habla de la vida, su conclusión es distinta. “La juventud y la madurez tienen su momento. No puedes ser joven cuando ya tienes años, ni maduro cuando tienes 18. En las dos etapas se aprende”, concluye.
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